Decir que la sociedad ha alcanzado elevados niveles de desarrollo es cierto, que la ciencia moderna ha asombrado al mundo con sus descubrimientos y adelantoscientíficos simplificando la vida cotidiana del hombre, es cierto de ello no cabe la menor duda.
mas sin embargo a pesar de todos estos grandes avances, también tenemos retrocesos que son unavergüenza histórica, todo un sistema de vida con una cultura propia que la caracteriza en donde los valores se pierden o se desdeñan y cada quien vive su vida a su modo y estilo con absoluta libertad olibertinaje, he aquí uno de los principales retos para que la juventud no caiga en las redes del vicio, de adicciones y antivalores que solo nos perjudican y enferman. Porque muchas veces la juventud no leencuentra el sentido a la vida, al sentirse sin apoyo, abandonados marginados y rechazados por sus propios padres y por la sociedad, se refugian en otro mundo en el fantástico mundo de las drogashuyendo de este modo de una realidad decepcionante llegando en ocasiones al suicidio equivocada salida por la puerta falsa.Las causas son muchas, los culpables ¿los padres de familia? ¿La sociedad?¿Quién tiene el peso de la responsabilidad, de esa responsabilidad contraída desde el momento en que se decide formar una familia?Por ello jóvenes organicémonos, no inventemos huelgas no fomentemosgrupo de parasitos, no seamos lacras de la sociedad, México tiene hambre, hambre de triunfo, de gente con ambición.Apartémonos de las malas compañías, alejémonos de la vagancia, del pandillerismo yde las bandas delictivas que solo nos encaminan al abismo y a la perdición.Dice el refrán y lo dice bien: “el que con lobos anda a aullar se enseña”, o “dime con quien andas te diré quien eres.”
Lamentablemente la sociedad en que vivimos pasa por una epidérmica etapa en todas las dimensiones, si a esto le agregamos el vacio que se tiene en el corazón por la falta de oración personal, el problema agrava un poco más, hay que recordar que en la etapa de la adolescencia y la juventud es donde la búsqueda de identidad se expande; se busca a Dios en los nuevos grupos sociales que van naciendo con las nuevas generaciones, se crece en la ignorancia religiosa, el joven solo ve al sacerdote como un hombre que se entrega a Dios y que su única misión es celebrar la misa y ayudar a las personas en su vida espiritual, a quien se recurre como auxiliar en los momentos difíciles o en las enfermedades graves; eso sin decir que se dedica a dar bonitos sermones que, por lo general los aceptan las personas mayores y una que otra persona que le gusta hacer oración o que se acerca a rezar por sus dificultades personales.
La juventud de hoy carece de valores en la familia y la sociedad; pareciera que ser católico es algo no deseado, ya que mientras en algunas aulas de los centros educativos se les pregunta a los adolecentes y jóvenes sobre su práctica religiosa, más de alguno dice “soy católico” pero lo hace conservando la mirada abajo, es algo que muchos siguen por una tradición generacional, pero que no siempre se profundiza, eso hace que la gran mayoría de la juventud se diga ser creyente en Cristo, pero solo de nombre o de ocasión con el pretexto de hacer una reunión social.
Tal vez uno de los retos de los sacerdotes es aplicar alguna pedagogía para dedicar parte de su evangelización con los jóvenes utilizando un lenguaje adecuado para ellos donde se sientan identificados con un sacerdote juvenil y actual, que les sea atractivo a todos, que compartan algunas actividades juntos como el deporte y otras más donde se logre descubrir a un amigo en quien confiar. Cabe destacar que no todo el esfuerzo depende del sacerdote, los jóvenes también tienen que poner de su parte para conocer más a Cristo a través de la persona del Sacerdote.
La etapa de la juventud es donde debe verse que desgastamos nuestras energías en algo productivo y benéfico para nuestra sociedad, recordemos a san Juan Bosco que gastó su juventud colaborando en la educación de los niños y adolecentes. Para tener éxito en la vida no se necesita ser brillante sino ser perseverante, todos podemos hacer algo en favor de los que menos tienen, la decisión es personal.

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